|
Foto: https://cronicasliterarias.wordpress.com/roberto-meza-fuentes-1899-1987
ROBERTO MEZA FUENTES
( CHILE, 1989)
Admirador de Darío, al que ha consagrado un buen estudio crítico, cultiva la forma con esmero y sabiduría, logrando arrancarle al idioma resonancias que envuelven la imagen preciosa, el sentimiento y la idea sutil en un ámbito estremecido de vibraciones y reflejos.
***
Roberto Meza Fuentes (1) pertenece a una época muy singular de la historia chilena. Participó activamente en las acciones lideradas por la Federación de Estudiantes allá por los años 1915-1925, acontecimiento que marcó, en forma indeleble, los otoñales días santiaguinos, remeciendo, sin duda, el ambiente citadino. Curiosamente, fueron muchos los poetas y escritores en ciernes que participaron entusiastamente en la agitación estudiantil.
Eso por el flanco, si se quiere, ideológico.
Por el lado público, Meza Fuentes (1899-1987) es uno de los últimos exponentes de los poemas dedicados a las reinas de la primavera. Editó un libro con poemas de ese tenor. Entonces celebrábanse unas esplendidas Fiestas de Primavera con mucha agitación y alegría organizadas por la FECH. La soberana escogida era cantada por un poeta. Y este, generalmente, fue Roberto Meza Fuentes que poseía un especial talento para el caso.
Periodista, crítico y poeta. Nació en Ancud. Estudió en el Colegio Seminario Conciliar de Ancud y en Liceo de Talca. Estudios inconclusos de derecho y pedagogías en la Universidad de Chile. Colaboró como crítico literario desde 1920 hasta 1952 en los diarios Las Ultima Noticias, Los Tiempos y El Mercurio. Fundador de la Revista Juventud de la Federación de Estudiantes. Sufrió deportaciones a Isla de Pascua e isla de Mas Afuera durante los gobiernos de Ibáñez y Sanfuentes. Perteneció a la Sociedad de Historia y Geografía. En 1953 fue Embajador en Ecuador. Miembro de la Academia Chilena de la Lengua (1977). Rector de un liceo y de un Instituto. Miembro de varias instituciones públicas.
(2) Libros publicados: El Jardín Profanado (1916), Evocación de Millaray (192?), Mas Afuera (1928), Sus Mejores Poemas (1930, selección de Daniel de la Vega), Palabras de Amor (1932), La Poesía de José Santos Chocano (1935), Rubén Darío, poeta clásico (1936), Árbol de Navidad (1940), Cinco Romances de la Patria (1940), Fiesta de la Primavera (1940), De Díaz Mirón a Rubén Darío (1940, 1964 reedición), Romancero de Bernardo O’Higgins (1954). Los trágicos días de Mas Afuera (Lom Ediciones)
LAS CIEN MEJORES POESIAS CHILENAS. Selección de ALONE. 6ª. Edición. Santiago, Editorial del Pacífico, 1973. 255 p. No. 10 357
Exemplar da biblioteca de Antonio Miranda
TEXTO EN ESPAÑOL
FIESTA DE PRIMAVERA
Juventud sembradora, ruda mano morena,
tú darás tu sudor y tu sangre y tu vida.
y por ti la cosecha será más firme y buena
y aquietará su angustia la tierra conmovida.
En corona de estrellas, la corona de espinas
de tu frente se cambia y tú dolor en fiesta;
respondes las blasfemias con palabras divinas
y tienen tus heridas perfumes de floresta.
Juventud loca y encendida,
por tu locura, encarnecida
y lapidada con horror,
de tus heridas todas las cosas
con una vibración de amor.
Fiesta de luz y de quimera,
clara mañana, primavera,
que ha florecido en el dolor,
virgen y fuerte se levanta,
ve el mundo odioso y sólo canta
una canción plena de amor.
Clara cascada cristalina
que en el cerebro tiembla y trina
y en vibración del corazón,
en esta fiesta se desata
con titular tibio de plata
en vías lácteas de emoción.
Manos sofridas y llagadas
siguen las siembras ignoradas
que riegan con su corazón:
verán primaveras futuras
surgir de las noches obscuras
una nueva constelación.
Nidos de amor y de locura,
diáfanas fuentes de ternura,
agua lustral de la emoción,
toda la vida se hace bella,
el grano crece hacia la estrella
a tu contacto de ilusión.
La tierra se hace pura y clara,
florece el tronco seco para
poner su nota en la canción;
abejas de oro dan sus mieles
y en las florestas de laureles
todo es perfume y vibración.
Los constelados pavos reales
en los mármoles señoriales
dan su oriental decoración;
con un rumor de cascabeles
danza la fiesta, ebria de mieles
y el vino en su corazón.
Vuela la fiesta y caen rosas
de sus heridas temblorosas,
en su vendimia de emoción,
y como el sándalo perfuma
en la agonía que se esfuma
y espera su resurrección.
Ella es el fénix legendario,
su corazón el incensario
que hace milagros de pasión;
en cada muerte resucita,
más auroral y más bendita,
siempre en el labio una canción.
BALADA DEL ANTIGUO AMOR
La canción me brota en todo lugar:
fluye como cándida fosas del rosal,
como fuente clara de su manantial.
Nunca, nunca nunca
te podré olvidar.
Siguiendo tu huella me pierdo en el mar
Las olas arrullan y encienden mi afán.
Tus manos en ellas llamándome están.
Nunca, nunca, nunca
te podré olvidar.
Sombra de tu sombra que nunca verás,
sin que tú sepas a tu lado irá
bebiendo de tu rosado panal,
tejiéndote alfombra fresca y musical,
dándote su humilde rocío cordial
como un sorbo prístino de aire elemental.
Nunca, nunca nunca
te podré olvidar.
Rompiste mi vida sonriendo, quizás
como arranca el niño rosas del rosal,
como hiere alas que quieren volar.
Y yo nunca, nunca
te podré olvidar.
*
VEJA e LEIA outros poetas do CHILE em nosso Portal:
http://www.antoniomiranda.com.br/Iberoamerica/chile/chile.html
Página publicada em fevereiro de 2026
|